
Sanar heridas emocionales a través del cuerpo, no solo desde la mente.
Dejar de sentirte “rota” o “demasiado” y empezar a sentirte suficiente.
Recuperar la confianza en ti y en tu capacidad de poner límites sin culpa.
Transformar la relación con tu cuerpo, tu descanso y tu placer desde la ternura.

